Caminata hasta el Pereyra y vuelta por el pastizal (o "crónica de un festejo exagerado")

    Nos despertaron los gritos cercanos de los Chiricotes. Empezaba el segundo día de campaña en la Reserva Natural de Punta Lara y la idea era salir tempranito a la mañana para recorrer un sendero conocido como el “Camino de la Armada”. Según nos habían dicho, este camino nos llevaría unos 4 o 5 kilómetros pasando por pastizales salobres, algo de selva (arroyo incluido), talarcitos y pajonales hasta el canal Pereyra. Mate de por medio, buscamos los binoculares, nos calzamos las botas y machete en mano, salimos.


Apenas salíamos paso una parejita de Fuegueros: buen comienzo.

Unos cientos de metros mas adelante, atravesamos un pastizal salobre entre bañados dominado por una plantita de aspecto xerófilo y tallos articulados cargados de agua: las Salicornias, que nos mostraban su lindo aspecto rechoncho y rojizo. Las hojas y las flores (amarillas, que nacen en verano) son diminutas, y están ubicadas en las articulaciones de los tallos. Algunas especies de esta plantita, de la misma familia que la acelga, la espinaca y la remolacha, son usadas en las cocinas regionales de EEUU e Inglaterra para hacer diferentes tipos de pickles que se almacenan durante meses. Habrá que probar...

 

 


Los Pijui Plomisos ya cantaban en los pajonales aledaños. El terreno estaba seco y ahí nomás nos encontramos con un feca de Gato Montes bien fresquita, lo que indicaba que no hacia mucho que anduvo por ahí.
Aunque el cielo no estaba totalmente despejado, no parecía que fuera a llover. Nos acompañaban los cantos graves de las Picazuro mientras pasaba volando algún que otro Zorzal Chalchalero.

Así, el camino nos llevaba lentamente y nos dejaba ver a nuestro lado un horizonte dominado por el bañado de Pajabrava.

En un momento dado, el camino empezó a cambia su aspecto: se hizo mas cerrado y sombrío, rodeado de árboles, arbustos y helechos. Estábamos entrando en una lengua de selva marginal, y a poco de caminar en este nuevo ambiente escuchamos el murmullo del agua: nos acercábamos a un pequeño brazo del arroyo "El Capitán". Ya se oían los silbidos de algún Arañero Coronado, un Juan Chiviro que se acercaba curioso y una parejita de Tacuaritas que se colgaban de rama en rama.