Luís Gerardo Pagano, alias LUI,
nació...¿?....n realidad no se sabe bien cuando nació, pero, en base a algunos
documentos y datos aportados por quienes lo intentaron amaestrar, se cree que
fue un 19 de febrero de 1985, poco después de la medianoche, en la cuidad de La
Plata, y desde ese momento empezó su afición por el mundo natural, al punto tal
de que es capaz de mandar todo a la reverenda m.... con tal de estar un rato en
el campo. Desde pequeño transitó distintos caminos y rutas del país, conociendo
así parte de sus paisajes, floras, faunas, gentes y problemáticas de un mundo no
hecho a su medida, con el que aun sigue enfrentado en un ‘tire y afloje’ por
alcanzar la plenitud de su espíritu.
Ahora, hablando enserio, es obvio que en la
vida de LUI nada es enserio, pero es innegable sus ganas de caminar, correr y
hasta vomitar en los mas diversos lugares con tal de ver por primera vez, o
quizá una vez mas, a cualquier ser parecido a un ave, y es ahí cuando uno se da
cuenta de lo mucho que él lo disfruta ; lo mira, lo observa, le habla, le grita,
y quizá hasta lo intente dibujar o grabar.
Es difícil saber bien cuando fue, pero el
día que lo conoció a Pablo Grilli marco un antes y un después en su vida
ornitológica, antes no lo conocía y después...sí, se entiende no?.
Hoy día se desempeña en el laboratorio de
taxidermia como Técnico no docente dependiente de la Div. Zoología Vertebrados
de la FCNyM en la UNLP, lugar en el que se lo ve regularmente desde hace unos 7
años. De carácter competitivo y poco sociable, es el día de hoy que
misteriosamente sigue ganando amigos y, aunque lentamente, crece en su vida
académica y científica. Son muy pocas sus publicaciones, pero es un activo
‘ayudante de campo’, habiendo sido uno mas en varios proyectos y tesis
doctórales, donde se lo ha visto trepar árboles en el ‘impenetrable’,
grabar Sporophilas en los llanos del Beni , hundirse en el Río
Uruguay, perderse en los pajonales de Punta Lara, anillar loros, contar chorlos,
estorninos, gaviotas, chimangos y hasta juntarle la caca a los armadillos de los
talares bonaerenses. Al parecer sigue cursando la Licenciatura en Biología en la
UNLP, pero parece optimista. Así y todo está condenado a seguir haciendo eso que
tanto le gusta, aprender de aves, bajo el ala protectora del Grupo Falco y el
incondicional apoyo de sus miembros (y de los que ya no lo son ).