Kini Roesler (o como algunos lo apodaron: 28.991.325) nació.
Luego de vivir y vivir empezó a mirar pájaros, por lo que por un periodo de ya
14 años –a la fecha 11 de junio de 2007– no ha estado vivo realmente. En 1994
hizo su primera salida de campo fuera de General Villegas –pampas centrales de
Argentina–, su tierra casi natal, adentrándose en las laderas selváticas del PN
Calilegua, Jujuy, Argentina. Desde entonces volvió al mismo sitio más de una
decena de veces y se dio cuenta que a las selvas de montaña no hay con que
darle. En 1998 cazó por primera vez una grabadora y se flasheo de una manera que
mejor ni les cuento. En diciembre de dicho año junto a un entrañable amigo
encaró su primer viaje “sonoro” a las tierras misioneras, el cual resultó un
fracaso absoluto, con unas grabaciones espantosas…. Salvo por una de
Ramphotrigon megacephala… Ya en 2003 otro amigo del alma, en las lejanas tierras
de Brasil, le dijo una frase que le cambiaria la vida para siempre: “ah, pero
sos un choto!”
En cuanto a su producción ornitológica no es despampanante en absoluto y su
única meta ha sido, es y será publicar un décimo de lo que publicó A. Bodrati en
la Nuestras Aves Nº 47. Sobre sus publicaciones resta un comentario sobre el
artículo de Anthus chacoensis que lleva ya 10 años de idas y venidas: jura que
no es su culpa que tarde tanto.
Él siempre sostiene que la participación en proyectos de personas como él hacen
que sean proyectos de verdad, sin embargo aparentemente ningún director de
proyectos comparte dicha opinión. De cualquier manera, pese a la idea de
directores, y tal vez por la falta de gente capacitada, lo han llamado para
participar en varios proyectos encontrándose entre estos últimos proyectos tales
como el Inventario de Acambuco, Proyecto Arroceras, Inventario de la RN Punta
Lara, etc.
Quizá su mayor defecto y virtud sea la misma, pertenece desde el minuto 0 a
Grupo FALCO y va a morir siendo un GF.